CON LA ESCUELA PÚBLICA

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martes, 1 de abril de 2014

"GARBO" EL ESPÍA ESPAÑOL QUE SALVÓ EUROPA

El doble agente que convenció a Alemania de que el desembarco de Normandía era sólo una operación de diversión fue un español, Juan Pujol García, conocido por los aliados como Garbo y por los alemanes como Arabel. 

Juan Pujol, alias GARBO, tuvo un papel decisivo en el cambio de rumbo de la guerra a través de unos mensajes secretos que desorientaron a la inteligencia Alemana.
"Por los informes mencionados, está perfectamente claro que el actual ataque es una operación a gran escala pero con carácter de divergencia, con objeto de crear una fuerte cabeza de puente para distraer el máximo de nuestras reservas en el área de acción y retenerlas allí con el fin de dar el golpe en otro lugar con éxito asegurado. No me gusta opinar nunca si no tengo razones de peso que justifiquen mis aseveraciones. Así pues, el hecho de que estas concentraciones que se hallan al sureste y este de la isla están actualmente inactivas [obedece a que] deben tenerlas reservadas para realizar con ellas otras operaciones de envergadura. Los constantes bombardeos que sufre el paso de Calais y la situación estratégica de estas fuerzas hace que sospeche de ataque a aquella región francesa, ruta a la par más corta para su objetivo final, o sea, Berlín..."
Este es el comienzo del telegrama enviado por Garbo a su enlace de la Abwehr en Madrid, el 9 de junio de 1944. Según muchos especialistas, se trata del mensaje más importante enviado por un espía durante la II Guerra Mundial, pues al recibirlo Hitler se reafirmó en su criterio de que el desembarco del Día D era sólo un amago de los aliados para que volcara sus reservas en Normandía, despejando el terreno para la invasión principal, que él suponía en Calais, apuntando directamente hacia Berlín.
Garbo no podía conocer el pensamiento de Hitler, pero intuyó que el Führer se debatía en la terrible duda de lanzar sus reservas sobre los desembarcados o reservarlas por si se trataba sólo de un ataque diversivo.
Ese telegrama cargó de razón a Hitler, en contra de la opinión de Rommel, que hubo de arreglárselas con los efectivos asignados para la defensa de la costa, más el refuerzo de dos divisiones blindadas... Llegaron demasiado tarde para intervenir en la batalla de las playas.

Garbo era el sobrenombre otorgado a Juan Pujol po el MI5 británico, reconociendo con ese seudónimo las dotes de simulación y actuación de su agente. En Berlín le daban el nombre clave de Arabel, y en agradecimiento por la sensacional información sobre Overlord le concedieron la Cruz de Hierro.Esa era la culminación triunfal de la carrera de un agente doble, español de apariencia apacible y ninguna formación previa como espía. Se llamaba Juan Pujol y había nacido en Barcelona en 1912.

De familia acomodada, se formó caprichosamente, estudiando algunos cursos de Filosofía y Letras y, luego, algo tan diferente como Apicultura. En ninguno de esos campos se abrió camino, pues fue movilizado por el Ejército republicano al estallar la Guerra Civil, hasta que cambió de bando en la Batalla del Ebro.

"Luché en los dos bandos y no maté a nadie con ninguno de ellos", diría tiempo después Juan Pujol. Pacifista y, sobre todo, enemigo del totalitarismo nazi-fascista, cuando comenzó la II Guerra Mundial Pujol concibió luchar por la causa de las democracias en un campo para el que se veía capaz: el espionaje.

Ofreció sus servicios a los británicos, que le rechazaron. Por eso se dirigió a los alemanes, ofreciéndoles sus servicios en Gran Bretaña, donde aseguraba disponer de buenas relaciones.Tan hábil era Pujol y tan necesitados estaban los alemanes de informaciones del Reino Unido que le creyeron y le proporcionaron alguna formación y dinero.

Pujol, convertido en Arabel, se trasladó a Lisboa, desde donde estuvo informando como si lo hiciera desde Londres a sus contactos alemanes en Madrid. Con esa experiencia y las correspondientes acreditaciones, se ofreció a los norteamericanos y éstos, finalmente, implicaron a los británicos. Reclutado por el MI5 y con la supervisión, consejos y colaboración del agente hispanobritánico, Tomás Harris, Pujol, ya convertido en Garbo, se trasladó a Londres en marzo de 1942.



Allí, el agente doble organizó una red de espías ficticia que le proporcionaba un río de información, transmitida diariamente a Madrid. Fue fantástica su habilidad para granjearse la confianza alemana con informaciones que desorientaban al espionaje nazi. En esto, estuvo aliado con la suerte: mientras las tropas aliadas se dirigían a las playas normandas, Garbo proporcionó a sus contactos en Madrid una información precisa, aunque tardía, para que pudieran impedir el desembarco. La información llegó a Berlín con horas de retraso, porque el contacto en Madrid no se hallaba en su puesto al recibir la información de Londres.

Eso aumentó el crédito de Garbo, que introdujo su famosa intoxicación del día 9 de junio y la de los días posteriores, en que mantuvo en vilo a Berlín con la hipótesis de los preparativos británicos para un doble desembarco en Calais y en Noruega.

La confianza alemana y su reciente condecoración sirvieron, asimismo, para perjudicar a los alemanes en sus ataques con la V-I, bastante bien orientados inicialmente. El espía les aseguró que estaban disparando sobre las afueras del oeste de Londres; los alemanes acortaron el tiro, con lo que la mayoría de los artefactos caían al este de la ciudad.

Terminada la guerra, Pujol fue condecorado por el Reino Unido con la Orden del Imperio Británico y luego desapareció: tomó la recompensa recibida por sus servicios al III Reich (dólares que años después se revelarían falsos), las 15.000 libras que le pagó el MI-5 y abandonó el espionaje, su identidad y su país y hasta su familia. Las pesquisas de un periodista empeñado en entrevistarle, Nigel West, dieron fruto en 1984. Pujol, con 72 años de edad, vivía en Venezuela, donde falleció tres años después.

(Texto fuente: http://2gmblog.blogspot.com.es/)

Escucha el audio sobre el doble agente "Garbo"




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