viernes, 11 de octubre de 2013
DERECHO A LA ENSEÑANZA
jueves, 23 de febrero de 2012

En concreto nos parece que la idea de que los profesores nos estamos quejando por el aumento de horas lectivas (21 concretamente) no se ajusta en absoluto a la realidad, hay mucho más.
Las consecuencias de todo esto serán las siguientes:
- Disminución radical del número de profesores en los centros, 15%, pese al aumento de alumnos. 3000 profesionales al paro. (a pesar de que el principal objetivo del gobierno sea reducir las cifras descomunales de paro de nuestro país, y que ésto afectará al consumo)
- Aumento de alumnos por aula (superamos ya los 30 y en algunos centros en bachillerato 40)
- El aumento de las 2 horas supone menos horas de coordinación interna, lo que dificulta gravemente el funcionamiento de los centros, ya que apenas tendremos tiempo para atender individualmente a nuestros alumnos/as y aumentarán de problemas de disciplina en el aula.
- Al no haber profesorado suficiente se eliminan los apoyos, refuerzos, desdobles, laboratorios, actividades extraescolares, etc
- Supresión de la tutoría grupal, sustituyéndola por un parche incomprensible de tutoría individual sin dar horas para ello. Esta es una hora irrenunciable por la necesidad que de ella tienen los alumnos. No supone ninguna ventaja para el profesor.
- Para cuadrar los horarios muchos profesores tendrán que dar asignaturas de las que no son verdaderamente especialistas. Esto, que había sido una medida extraordinaria, se va a volver algo bastante normal, perdiendo con ello uno de los pilares de la educación: la especialización de sus docentes
Lo de las 2 horas es una cortina de humo de la Consejería, de la misma forma que la utilización de la crisis como argumento (pues en realidad es la implantación de un modelo ideológico que pretende la lenta pero demoledora destrucción de lo público para abrir el camino hacia la privatización, como ya está ocurriendo en Sanidad), es decir la creación de Ciudadanos de Primera (privada) y Ciudadanos de Segunda (pública).
Pero lo que sucede en la actualidad es muy distinto. Como ya hemos en múltiples ocasiones, no se trata de trabajar dos horas lectivas más, pues ello será decisivo para el funcionamiento de los sueldos y el despido de 3.000 interinos (incluso hay, a día de hoy, más de 1500 funcionarios con su oposición aprobada que no tienen plaza adjudicada).
Necesitamos asegurar para las generaciones futuras una buena educación, que es lo que todos los padres quieren para sus hijos. Sólo con la inversión en Educación Pública conseguiremos cambiar nuestro modelo productivo y comenzar a salir de esta crisis, y más teniendo en cuenta que el gasto público en Educación en España era ya de los más bajos de la UE-15 (4.4% del PIB frente al 5,1 % de la UE-15 y 6,8 % de Suecia).
Además, estos recortes no son tan necesarios como los pintan. 80 millones de euros de un presupuesto de 4500 millones es una migaja. El daño que se hace a los 100.000 alumnos es demoledor y no lo justifica.
Pero hablando de educación, observen cómo en la Comunidad de Madrid, avanzacilla de lo que nos viene, existe una desgravación en el IRPF para las familias que llevan a sus hijos a colegios de pago (hasta 900 euros por familia) que ha supuesto que dicha autonomía deje de ingresar 90 millones de euros. Ahora se ahorra 80 millones despidiendo a 3000 profesores necesarios. ¿Es esto de recibo?
CONTRA LA CRISIS, MUCHA MÁS EDUCACIÓN
- NO SON 21 HORAS LECTIVAS, ES EL ATAQUE (CONSCIENTE) A LA EDUCACIÓN PÚBLICA.
- MUCHOS PROFESORES TRABAJARÍAN SIN RECHISTAR LAS 21 HORAS LECTIVAS SI ESO SUPONE NO ELIMINAR 3.000 INTERINOS
- ¿TODOS LOS RECORTES SON NECESARIOS? SI NO HAY DINERO, ¿QUIÉN DEBE APRETARSE MÁS EL CINTURÓN?
- TRABAJAMOS 37.5 Y DAMOS 18 HORAS DE CLASE. EL ACTOR ACTÚA 2 HORAS Y ¿NO TIENE QUE PREPARARSE, ENSAYAR Y APRENDERSE EL PAPEL?
- UNA HORA DE TUTORÍA SEMANAL SON MUCHOS AÑOS DE PROBLEMAS SOCIALES RESUELTOS.
- ESTO NO ES UN PROBLEMA DE PROFESORES, ES DE PADRES Y ALUMNOS
- NOSOTROS TRABAJAREMOS 2 HORAS MÁS, LOS ALUMNOS LO PAGARÁN TODA SU VIDA.
Ver video: "Una noche en los recortes"
jueves, 2 de febrero de 2012
RIP ESCUELA PÚBLICA

No seré yo quien enarbole la bandera de que todos los profesores somos excelentes -nunca he creído en las generalizaciones, de hecho no soy especialmente benevolente con las prácticas educativas de quien creo que no cumple o que no lo hace bien. Sin embargo, convertir esos casos -sean el número que sean- en una mayoría y, en vez de perseguir y sancionar al que incumple, convertirnos a todos en delincuentes, vagos y maleantes es un ataque sin precedentes contra quienes trabajamos -y muchos nos dejamos la piel: me consta- en la escuela pública.
Por eso, insisto, alguien tenía que habernos advertido que iban a recortar, básicamente, en nuestra dignidad, insultando a nuestros compañeros interinos y afirmando que están puestos a dedo (supongo que se confundieron pensando en ciertos consejeros y consejeras de dudoso origen) como si jamás hubiesen sufrido -y, a menudo, aprobado con nota- una oposición. O llamándonos salvajes cuando hacíamos huelga para luchar contra las aulas abarrotadas y la ausencia de docentes suficientes en los centros públicos -su idea es que solo tengan una buena educación, quienes pueden pagarla, claro está.
Pero no contentos con la agresión verbal, comunidades como la valenciana -ejemplo de corrupción y derroche donde lo haya- también agrede los derechos laborales más básicos, pagando a sus docentes solo el 50% de los sexenios que les corresponden a cambio de sus horas de formación y no reconociendo los nuevos sexenios a quienes los cumplan en los siguientes dos cursos. Otra comunidades, como la madrileña, llevan meses en esa política de acoso y derribo y ahora ya no recibiremos el sueldo íntegro si tenemos una baja médica, porque -según su opinión: ellos la llaman ley- al enfermar nos convertimos automáticamente en sospechosos de absentismo. Supongo que investigar a quien incumple, a quien miente o a quien es realmente absentista es mucho más caro que castigarnos a todos y, de paso, desmotivarnos. Supongo, sí, que es mucho mejor para la calidad educativa, machacar al profesorado y ponernos contra las cuerdas en vez de premiar el esfuerzo, de incentivar la productividad, de convertirnos en aliados de la batalla en las aulas, y no en enemigos a los que insultar o a los que seguir degradando en sus condiciones laborales.
Ante esta violencia verbal y legal -in crescendo- contra nuestro trabajo y contra nuestra condición -qué curioso: nadie se acordó de los funcionarios en los tiempos de ladrillazos y pelotazos pretéritos, pero sí les hemos venido bien para pagar los platos rotos de la crisis-, resulta difícil posicionarse sobre cómo llevar adelante el día a día. Tal y como leo en muchos blogs, intentamos seguir haciendo nuestro trabajo lo mejor posible, pero la indignación, el desánimo y la crispación han calado tan hondo que resulta difícil que todo eso no nos haga dudar.
No sé si hay que plantarse. No sé si hay que hacer lo mínimo, como escucho entre mis compañeros. No sé si hay que seguir dándolo todo aunque ellos nos continúen agrediendo. Honestamente, no lo sé. No es una cuestión fácil, tampoco desde el punto de vista ético, porque todo lo que perdamos ahora será irrecuperable. Tanto en nuestros derechos laborales como en la situación de la escuela pública.
Ahora mismo, no tengo respuestas, pero sí hartazgo. Un hartazgo inmenso. Hartazgo de tanto insulto. De tanta mentira. De tanta falacia. Y, la verdad, de tantos mediocres en puestos de poder. Qué fácil debe ser legislar sobre lo que no se sabe. Sí, seguro que es más cómodo cometer errores cuando, gracias a la ignorancia, se desconoce la gravedad.
EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA

Por ello, pido perdón, ya que me dicen que adoctrino, que hablo de la existencia de diferentes modelos de familia, que pido respeto hacía otras formas de pensar o de entender la sexualidad, y esto no se puede tolerar en un país con una democracia bien madurada en barriles de
madera durante treinta años.
A partir de ahora, trataré de no ser tan osado y de ganarme un lugar en el cielo, por lo que impartiré Educación Cívica y Constitucional.
Así pues, les enseñaré qué es la democracia, aunque no se si es pecado decirles que ésta no solo consiste en votar cada cuatro años.
Hablaremos de igualdad, aunque no se como podré explicar que las mujeres cobran menos sueldo que los hombres por el mismo trabajo.
También les inculcaré tolerancia, aunque igual descubren que la culpa de todo no la tienen los inmigrantes.
Insistiré en qué valoren nuestra constitución, aunque no se si entenderán que ésta se puede cambiar mientras estamos de vacaciones sin pedir opinión a la ciudadanía.
Y cómo no, les explicaré qué es la justicia, siempre y cuando cuenten con un buen abogado, claro.
Respecto a la soberanía popular citada en nuestra carta magna, obviaré que los mercados nos la compraron hace ya un tiempo, insisto en que mi objetivo es ser un buen profesional y mejor ciudadano.
Me portaré bien, daré todo el temario, aunque cuando mis alumnos cuenten en casa todo lo que han aprendido, quizás me vuelvan a cambiar el nombre de la asignatura y a considerarme un pecador sin escrúpulos, además de reincidente.
Hasta entonces seguiré al pie del cañón en esta profesión, a mi modo de ver, la más bonita del mundo y la que más me llena, mientras seguiré escuchando a través de los muros de la clase de al lado la
banda sonora de la película “La pasión de Cristo”, no recomendada a menores de dieciocho años, pero “muy pedagógica y apropiada” en un centro educativo, doy fe, que digo dogma de fe, eso si patrocinada por todos los contribuyentes, estén adoctrinados o no.
ESOS LOCOS PROFESORES
En verano les dan vacaciones, pero ... no desconectan del todo, piensan en sus clases, preparan tareas para el curso siguiente. En invierno hablan mucho, siempre llevan caramelos de miel y limón en los bolsillos, otros con una botella de agua a su lado. Su garganta siempre está dolorida, pero siguen enseñando, a veces fuerzan su voz, pero siguen transmitiendo sus conocimientos con cariño e ilusión.
Yo los he visto, no están bien de la cabeza. Salen de excursión con sus alumnos y se encargan de gestionar autorizaciones, recogida de dinero y responsabilidad extra.
Qué será de ellos y ellas. Por la noche sueñan con el colegio, se les aparecen planetas, ecosistemas y personajes históricos. He escuchado que llegan cargados con cuadernillos y exámenes, que han corregido la tarde anterior en su casa.
Son mujeres y hombres, casados, solteros,...de diferentes edades, pero a todos les apasiona su trabajo, ver crecer a sus alumnos, ayudarlos y conseguir de ellos ciudadanos competentes.
Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza. Algunos dicen de ellos que viven muy bien, pero les han recortado el sueldo y siguen trabajando incluso más que antes, algunos no miran ni su nómina porque su pasión por la enseñanza los hace ciegos a pensar en el cobro. Disfrutan con lo que hacen, aunque haya padres que no los valoren, les critiquen e incluso les quiten autoridad, (a veces hasta les agreden), pero ellos siguen hacia adelante.
Están mal; por las tardes quedan para hacer cursos de formación y no les importa perder tiempo de su ocio para reciclarse.
Dicen que son autocríticos y que hacen balance de sus experiencias educativas, que se frustran cuando no salen las cosas como esperaban, que se alegran cuando sus alumnos avanzan.
Están mal de la cabeza, yo los he visto. Dicen de algunos que fueron muy importantes, que siempre tienen palabras de aliento; dicen sólo que son PROFESORES y que se sienten MUY ORGULLOSOS DE SERLO.
Con cariño